
El primer barrio planificado de Colombia nació en 1920 de la mano de un ingeniero estadounidense que soñó con hacer de Barranquilla la metrópoli de América Latina. Hoy, sus mansiones todavía cuentan esa historia.
El Prado no fue simplemente un barrio más de Barranquilla. Surgió en 1920 como el primer desarrollo urbano planificado del país, donde se aplicaron por primera vez los principios del urbanismo moderno. Su historia empieza mucho antes, en una finca ganadera, y llega hasta hoy como un patrimonio que lucha por sobrevivir.
El barrio se levantó en lo que fuera una finca ganadera de principios del siglo XX, adquirida por Benjamín Senior y José Fuenmayor Reyes hacia el año 1900, y posteriormente vendida a Manuel De la Rosa.
En 1918, De la Rosa conoció a Karl Calvin Parrish, ciudadano estadounidense que cuando visitó los terrenos pensó en "construir un barrio de residencias escogidas, con amplios jardines y comodidades modernas".
La escritura que cambió la ciudad
El barrio El Prado aparece constituido, según las escrituras públicas, el 12 de marzo de 1920. Ese día no solo nació un barrio: nació una forma completamente nueva de hacer ciudad en Colombia.
El proyecto urbanístico inició su construcción con las calles, y no con las casas, como se realiza tradicionalmente. Primero se definieron sus amplias avenidas, calles asfaltadas y arborización a lado y lado, y posteriormente los parques con jardines y los andenes que demarcaban los extensos lotes, con servicios públicos ya instalados.
Parrish contrató a Ray Floyd Wyrick, un proyectista de parques y urbanizaciones de EE. UU., quien realizó el trazado de calles de acuerdo con las direcciones de los vientos y los drenajes según las condiciones topográficas del terreno.
Un reglamento que también regulaba la vida social
El Prado contó con un estricto reglamento elaborado por Parrish, en el cual se prohibía la cría de animales en los patios, así como la construcción con materiales como el bahareque, el zinc y la palma. Con esto se planteó una ruptura definitiva con el origen rural de la ciudad.
El 15 de febrero de 1930 se inauguró el Hotel El Prado, primer hotel turístico internacional de la ciudad. Su primer huésped ilustre fue el presidente Enrique Olaya Herrera. Después pasarían por sus habitaciones casi todos los mandatarios del siglo XX.
Las mansiones que se levantaron mezclaron art déco, neoclásico francés, mudéjar y estilos ingleses, creando uno de los conjuntos arquitectónicos más ricos del país.
Con el tiempo, las grandes casas se volvieron insostenibles. Las edificaciones, originalmente residencias familiares, con el tiempo muchas fueron demolidas, alteradas o recibieron otros usos; desde los años 1970 en la mayoría de ellas funcionan instituciones educativas, sedes de empresas, bancos, comercios y hoteles.
El barrio El Prado fue declarado Bien de Interés Cultural del ámbito nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales mediante Resolución 87 del 2 de febrero de 2005.
Entre 2024 y 2025 se decoraron 4 callejones con murales alusivos a la historia del barrio y de Barranquilla, considerados un museo a cielo abierto que se han convertido en sitios turísticos. El Prado sigue vivo, aunque diferente. Y quienes lo conocen saben que vale la pena defenderlo
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